Informe de Indagación
Nuestro patrimonio cultural – histórico dentro del marco del bicentenario en un contexto de la pandemia COVID -19
El problema de investigación:
¿Los ciudadanos en un Perú bicentenario valoran su patrimonio cultural – histórico dentro del contexto de la pandemia COVID -19?
Justificación:
Considero que los ciudadanos deben valorar los patrimonios históricos culturales del país porque es parte de nuestra identidad y de nuestras culturas, nos identifica como peruanos, es herencia de nuestros antepasados, son nuestras raíces.
Dentro del contexto de pandemia la población se encuentra dividida; un grupo se preocupa por el bicentenario y valorará los patrimonios para que perduren para siempre. Pero otro sector de la población tendrá desinterés en la valoración de estos patrimonios porque están concentrados en el tema de la salud, trabajo (porque están desempleados), en su economía, en la inestabilidad política del país, en la educación de sus hijos, en su alimentación diaria, etc.
Objetivos:
Difundir la importancia de la valoración del patrimonio histórico cultural.
Concientizar y valorar nuestro patrimonio cultural e histórico que han dejado nuestros antepasados.
Introducción:
En el presente informe les voy a dar a conocer la valoración del patrimonio histórico cultural en plena pandemia covid -19, en especial la participación ciudadana, la toma de conciencia, la denuncia ante los maltratos de los patrimonios culturales, la conservación, información y educación de nuestro patrimonio.
Este trabajo te ayudará a conocer sobre nuestros patrimonios culturales e históricos y luego podrás concientizarte y valorar estas evidencias que dejaron nuestros antepasados.
En conclusión encontrarás diversas fuentes que te ayudarán a informarte más sobre el tema y conocer mejor nuestros patrimonios.
Participación ciudadana y Patrimonio Cultural Peruano
Nuestra participación y nuestra opinión para la protección del patrimonio cultural son importantes porque, en muchos casos, conocemos los problemas de cerca o estamos en el lugar de los hechos, de modo que la institución encargada puede beneficiarse con nuestros consejos y experiencias. Proteger nuestro patrimonio cultural no es tarea exclusiva del Estado ni del Instituto Nacional de Cultura, ni de cualquier otra entidad pública; es también responsabilidad de cada uno de nosotros.
¿Cómo podemos participar en el conocimiento, valoración, promoción, difusión, conservación, protección y defensa del patrimonio cultural de nuestra propia comunidad? Pues bien, existen diversas maneras de hacerlo. Mediante la toma de conciencia, la denuncia, la consulta, la acción, la mayordomía, etc.
TOMA DE CONCIENCIA:
Todos los ciudadanos debemos tomar conciencia acerca del valor que tiene el patrimonio cultural para la comunidad. Debemos entender que se trata de nuestra herencia cultural y que, como tal, forma parte de nuestra identidad nacional, regional y local y que, además, es vital para poder conocer nuestro pasado, saber cuáles son nuestras raíces y cómo podemos aprovechar lo que tenemos proponiendo diversos proyectos de desarrollo.
Debemos tener presente que el patrimonio cultural es frágil y no renovable; que su valor como tal va más allá de lo económico; y que bien utilizado puede traer progreso para la comunidad.
LA DENUNCIA:
Es la manera más sencilla de participación ciudadana para proteger nuestro patrimonio cultural, pero la que menos practicamos por temor a represalias o por simple desinterés.
Hacemos una denuncia cuando comunicamos, a la institución cultural responsable, a la policía o al serenazgo, situaciones o hechos que afectan y/o dañan nuestro patrimonio cultural.
Denunciemos a los huaqueros, a los ladrones de iglesias, a los vendedores informales de huacos, a los invasores de sitios arqueológicos y cualquier ejecución de acciones que pueda afectar a los centros históricos de las ciudades.
CONSERVAR EL PATRIMONIO CULTURAL
No te creas que todo el mundo está por la labor de conservar el Patrimonio Cultural. El otro día escuché en una cadena de radio de ámbito nacional (la más escuchada de música) una persona que decía que para qué malgastar dinero en cosas viejas y del pasado cuando hay mucha gente pasando hambre que lo necesita más.
A mí me chirriaron los oídos pero como ves, no es un debate con unanimidad en absoluto. Pero imagino que si estás leyendo estas líneas estarás de acuerdo conmigo en la necesidad de conservar el Patrimonio.
Pues porque es un legado de nuestros antepasados. Fruto de nuestra historia, nuestras creencias, nuestras vivencias y nos enseña lo que fuimos, nos otorga identidad. Nos enseña de dónde venimos y permite conocernos mejor como sociedad e individuos y, por tanto, nos ayuda a entender los problemas del presente.
Pero claro, conservarlo no tendría sentido sin darlo a conocer. Sin poder disfrutarlo. Sin poder conocerlo. ¿Si no de qué vale conservar entonces?
Por tanto, conservar el pasado conlleva intrínsecamente su propio uso; ya sea este la simple observación o su visita o estudio. Ante esta tesitura – conservación y uso- nos enfrentamos a muchos retos con el Patrimonio que empiezan por la toma de conciencia.
Para que la conservación y el uso puedan ser posibles debemos tratar de educar a la sociedad en Patrimonio. Enseñar a que la gente ame su pasado y así evitar que alguien reniegue por un micrófono de alcance nacional que conservar el Patrimonio no sirve de nada.
A diferencia del coleccionista, el Patrimonio cultural no pretende coleccionar u ostentar objetos del pasado de forma individual, no. Todo lo contrario más bien. Desde la gestión del Patrimonio lo que se pretende con la conservación es su difusión y disfrute. Nada de ostentar de forma irracional. La conservación del Patrimonio conlleva su enseñanza y aprendizaje del pasado.
No obstante, muchos de los museos de los países occidentales tienen su origen en colecciones privadas. Pero estas colecciones surgieron con una idea totalmente distinta a la que defendemos aquí. Por eso un museo no es un “almacén de objetos antiguos” sino un centro donde conocer y aprender.
Desde el pasado siglo, las sociedades modernas se han preocupado de uno u otro modo, por conservar su legado. De ahí que hayan surgido instituciones internacionales que se ocupan del Patrimonio Cultural como leyes nacionales para proteger ese pasado. Y esto hizo que proliferaran museos de todo tipo a partir de colecciones que pasaron de tomar polvo en alguna ostentosa finca y pasaran a galerías públicas.
Adrián Carretón
link: https://patrimoniointeligente.com/difundir-para-proteger-el-patrimonio-cultural/
Gilber, blog, 8 de abril, 2012
CONSERVAR O UTILIZAR EL PATRIMONIO CULTURAL
Por Adrián Carretón
https://patrimoniointeligente.com/conservar-o-utilizar-el-patrimonio-cultural/
DIFUNDIR EL PATRIMONIO CON EL FIN DE PROTEGER EL PATRIMONIO
Por Adrián Carretón
https://patrimoniointeligente.com/difundir-para-proteger-el-patrimonio-cultural/
PATRIMONIO CULTURAL
Gilber. Blog. 8 de abril de 2012
https://www.institucioneducativa.info/dre/dre-lima-metropolitana/colegio-santa-rosa-de-lima-54993/
https://www.institucioneducativa.info/dre/dre-lima-metropolitana/colegio-santa-rosa-de-lima-54993/
Miguel Romero: “Una ciudad es como el cuerpo humano”
@larepublica_pepedro.escribano@glr.pe
Lima en la historia: Hoy se conmemora los 200 años del Acta de la Independencia
José Vadillo Vila
Periodista
jvadillo@editoraperu.com.pe
VI. Nuestras festividades como patrimonio cultural
La Institución educativa Colegio Santa Rosa De Lima se encuentra en el lugar de Villa El Salvador, provincia de Villa El Salvador, esta institución depende de la UGEL 01 SAN JUAN DE MIRAFLORES la que supervisa el servicio educativo, y esta última pertenece a la Gerencia regional de educación DRE LIMA METROPOLITANA.
Miguel Romero Sotelo acaba de publicar, en coautoría con su hija Teresa Julia, el libro Villa el Salvador, Ciudad de las generaciones 1971-2021, editado por USIL para celebrar los 50 años de esta ciudad y para contar cómo se hizo y en qué circunstancias esta urbe vino al mundo
Cayó domingo aquel 15 de julio de 1821, cuando el alcalde de Lima, entonces llamada Ciudad de los Reyes del Perú, Isidro de Cortázar, dirigió el cabildo abierto en la Sala Capitular de Lima a razón de un documento que había remitido 24 horas antes, el general José de San Martín para que se debata si los vecinos estaban a favor o no de la independencia del Perú.
Los primeros firmantes del acta independentista del libro de cabildo fueron los funcionarios y los vecinos notables. Aseguraban ser hombres preocupados por el devenir de la ciudad. Todos sabían leer y escribir. Todos eran hombres. Lima era entonces el centro económico y social del virreinato del Perú. Y una sociedad de castas y títulos nobiliarios.
Alejandro Ramírez, historiador de la Municipalidad de Lima, cuenta que en la urbe preindependendista de 1821 tenían más importancia los vecinos si tenían solares. Y cuanto más cerca se ubicaran estos de la plaza de Armas o si eran descendientes de españoles, mejor. Encabezaban la lista juristas, regidores, miembros del credo, prelados.
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